viernes, 3 de octubre de 2014

matrimonio azteca

A las mujeres aztecas se les alentaba a ser discretas y recatadas tanto en sus modales como en el vestir, y aprendían, como no, todos los quehaceres domésticos. Su principal labor era criar a sus hijos hasta que éstos dejaban la vivienda familiar. A los varones se les inculcaba la vocación guerrera y así se les educaba desde niños.
Un joven era apto para el matrimonio a los 20 años, mientras una joven se consideraba madura aproximadamente a los 16 años. Antes del matrimonio, se consultaba a un sacerdote para que decidiera si los destinos de la pareja eran armoniosos. De ser así, el padre del novio enviaba dos ancianas de la tribu con obsequios para los padres de la muchacha, quienes de acuerdo con la costumbre, desechaban la petición. Las ancianas regresaban otra vez, por la respuesta definitiva. Si se aceptaba el matrimonio, una de las casamenteras llevaba a la novia en sus espaldas hasta pasar por la puerta de la casa del futuro marido y después se ataban los mantos de los novios para simbolizar su unión. Se celebraba una fiesta y los desposados hacían penitencia durante cuatro días, pasados los cuales consumaban su matrimonio.
Existía la poligamia, sin embargo, la primera mujer tenía prioridad sobre las otras. El divorcio era considerado: un hombre podía repudiar a su mujer en caso de esterilidad o si descuidaba sus deberes. La mujer podía hacerlo de su marido cuando éste no podía sostener la familia o cuando la maltratara físicamente. Una divorciada podía casarse con cualquiera, pero una viuda tenía que hacerlo con un hermano de su difunto marido.

La mujer azteca

as mujeres aztecas más humildes nunca superaban la altura de 1,45, lo que les daba una falsa apariencia de frailidad.En la sociedad azteca la mujer se tenía que mover dentro de un ámbito machista y militarizado. Su destino siempre estuvo signado por el cumplimiento de preceptos morales y obligaciones cotidianas.Las mujeres se encontraban sustraídas de todas las actividades que tuvieran relación con el poder y el prestigio. Tenían que atender a sus esposos y a sus hijos más todas las labores hogareñas.
Culturalmente se encontraban descalificadas, debían guardar silencio ante la presencia del hombre y obedecer sumisamente cada uno de los deseos y ordenes.
Por otro lado fueron un pilar para la unidad familiar, el trabajo y el culto.
Jornada laboral
Las mujeres cumplían con diferentes tareas que incluían ocupaciones hogareñas, deberes conyugales, participaron las celebraciones religiosas y en la agricultura. Las tareas domesticas incluían los aspectos de la higiene del hogar.
Cuidaban a sus hijos y les daba el pecho durante los dos primeros años de vida. Luego la educación pasaba a manos de su padre o la madre según se tratase de niños o niñas.
Las mujeres también se encargaban de la confección de los vestidos que usarían toda la familia y de enseñarles esas labores a sus hijas.
En los templos, las mujeres aztecas realizaban los mismos trabajos que en su casa. Por ejemplo, barrían y cocinaban.
Las mujeres aztecas participaban en la agricultura, tenían a su cargo el cuidado del huerto familiar y recolectaban leña.
Rutina hogareña
Entre las tareas reservadas a las mujeres estaba la prepararon de comidas y bebidas para la familia, lo cual eran preparados desde niñas en la educación formal.
Parte de este aprendizaje lo recibían en los templos, lugar donde cocinaban para los dioses y para los sacerdotes.
Modelo de virtudes
Sea cual fuere su origen social, la mujer debía guardar normas de conducta que estaban estrictamente reglamentadas. No podía reírse delante de un hombre que no fuera su esposo. Se esperaba de ella una actitud servicial continuamente. Además debía tener una actitud recatada. Debía ser honesta y hábil en las diversas labores hogareñas.
El peinado que lucia debía ser funcional a las actividades que debía cumplir. Estaba difundido el uso de dos o tres trenzas.
Vestimenta. Por lo general, la mujer azteca vestía enagua y huipil, una falda larga y larga blusa sin mangas.
La sexualidad

Los aztecas tenían como correctas a dos tipos de relaciones: las matrimoniales y las que mantenían sus guerreros antes de las batallas, si eran solteros con sacerdotisas especialmente elegidas bajo la protección de la diosa Xochiquetzal.